Parte de la introduccion al trabajo de Seminario de Investigacion en la carrera de Educacion Mencion Orientacion de La Universidad del Zulia...
La espiritualidad y el ateísmo son dos planos que a simple vista es un poco difícil de mezclar, por un lado tenemos la espiritualidad que es el grado de adaptación de una persona o grupo de personas sobre el conjunto de creencias, pensamientos, conceptos, ideas, ritos y actitudes de naturaleza más o menos mística, que se materializan en una sociedad; y por otro tenemos el Ateísmo que es en un sentido amplio, el rechazo a la creencia en dioses o deidades. En un sentido más estricto el ateísmo es la posición que sostiene la inexistencia de deidades, y en un sentido más simple es la falta de creencia en deidades. Algunos la definen como una doctrina o posición que rechaza el teísmo, que en su forma más general es la creencia en la existencia de, al menos, una deidad. Se dice también que la espiritualidad está basada en la transpersonalización del ego, reconociendo que la energía que aliente nuestra naturaleza, procede de un sistema basal, dando soporte a la creencia de la existencia de un espíritu o aliento superior del cual depende nuestro ego.
La gran incógnita que representa para el ser humano el entender como dominar el pensamiento del hombre y así condicionar las expresiones del alma a voluntad, dio origen a la conceptualización de un espíritu o aliento que trasciende al ego, y por lo tanto en jerarquía, que da soporte al ego y la voluntad.
La espiritualidad de una persona atea se centra en tratar de buscar una respuesta coherente al hecho de que si una persona no cree en nada más allá de lo tangible como puede existir la posibilidad de que se considere un ser espiritual, y de ser así cuales son las actividades o como considera que puede vivir la misma.
La espiritualidad y el ateísmo son dos planos que a simple vista es un poco difícil de mezclar, por un lado tenemos la espiritualidad que es el grado de adaptación de una persona o grupo de personas sobre el conjunto de creencias, pensamientos, conceptos, ideas, ritos y actitudes de naturaleza más o menos mística, que se materializan en una sociedad; y por otro tenemos el Ateísmo que es en un sentido amplio, el rechazo a la creencia en dioses o deidades. En un sentido más estricto el ateísmo es la posición que sostiene la inexistencia de deidades, y en un sentido más simple es la falta de creencia en deidades. Algunos la definen como una doctrina o posición que rechaza el teísmo, que en su forma más general es la creencia en la existencia de, al menos, una deidad. Se dice también que la espiritualidad está basada en la transpersonalización del ego, reconociendo que la energía que aliente nuestra naturaleza, procede de un sistema basal, dando soporte a la creencia de la existencia de un espíritu o aliento superior del cual depende nuestro ego.La gran incógnita que representa para el ser humano el entender como dominar el pensamiento del hombre y así condicionar las expresiones del alma a voluntad, dio origen a la conceptualización de un espíritu o aliento que trasciende al ego, y por lo tanto en jerarquía, que da soporte al ego y la voluntad.
La espiritualidad de una persona atea se centra en tratar de buscar una respuesta coherente al hecho de que si una persona no cree en nada más allá de lo tangible como puede existir la posibilidad de que se considere un ser espiritual, y de ser así cuales son las actividades o como considera que puede vivir la misma.